La marcha del Quilin | El Quindiano

Johan Andrés Rodríguez Lugo

Por Johan Andrés Rodríguez Lugo

 

Aviso importante: Lo que viene a continuación es la reseña de la película “Animales Fantásticos: Los Secretos de Dumbledore”, si tienen planes de verla, dejen de leer, es probable que para las intenciones de esta columna deba hacer spoiler. Si no se la verán, pero quieren animarse, sigan la lectura. Sin más preámbulos aquí vamos.

 

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La última entrega de lo que hoy podemos llamar “el universo de J.K. Rowling” llega a las salas de cine con dos detalles para tener en cuenta; el primero, el cambio de personaje a causa de los dilemas de Johnny Deep que para conversarlos necesitaríamos otra columna y que ha sido desde el inicio uno de los mayores retrasos en la película además de la pandemia. La segunda, es la aparición de Mads Mikkelsen como el mago Gellert Grindelwald quien ha sido interpretado por tres actores si tenemos en cuenta que Colin James Farrell también tuvo atisbos de un Gellert transformado. De esta forma y con las ganas de regresar al Mundo Mágico, encontramos grosso modo la tercera parte de una historia que nos ha hecho revivir recuerdos a quienes hemos seguido la historia durante décadas y que puede ser la continuidad para los fans románticos de un universo alterno.

Pasaron 4 años desde “Animales Fantásticos: Los Crímenes de Grindelwald” en donde la propuesta era un nuevo grupo de magos que se cuestionan su vivencia en el mundo mágico y la guerra que se iniciaba pues algunos querían acabar con la raza mediocre y sin magia que son los humanos llamados muggles; al mismo tiempo, nos muestran una propuesta al entendimiento de que los animales fantásticos pueden ser estudiados, cuidados y respetados, porque el Magizoologo, Newt Scamander, ha desarrollado su trabajo a partir del estudio de los mismos dando como resultado el libro que le da título a las películas y que en el colegio Hogwarts es lectura necesaria para la formación de magos y brujas.

La primera escena nos presenta a dos personajes que se conocen muy bien, más de lo que podremos imaginar, ellos se encuentran en un café para tener una conversación que es la introducción a la película, al mejor estilo de los encuentros entre el profesor Xavier y Magneto. Se trata de Albus Dumbledore, interpretado por Jude Law y el nuevo Grindelwald. Gracias a diferentes entrevistas a la escritora nos enteramos de la cercanía entre ambos personajes y todo lo que ocurre a partir de su amistad y posterior amor. Cabe resaltar en este punto que en diferentes países se han censurado las escenas donde es evidente la relación de ambos por considerarlas inmorales, afortunadamente en Colombia las propuestas diversas no son 100% censuradas, solo criticadas, cuestionadas y juzgadas. En fin.

Teniendo en cuenta que esta película y sus compañeras son precuelas del Universo Mágico, entendemos por la época que “se está organizando el mundo” y para ello se requiere de la política, los políticos y las decisiones generales para organizarnos y vivir sabroso. Sin embargo, tanto en el Mundo Mágico como en el nuestro existen quienes se quieren aprovechar y tener el poder completo del sistema para usarlo a favor de sus necesidades individuales. En este caso, nos encontramos a Gellert que quiere iniciar una guerra en contra de los muggles pues durante años, según nos cuentan, la raza mágica ha sido castigada, perseguida, cuestionada, temida y en el peor de los casos asesinada. Tanto allá como aquí no se han salvado los adolescentes, las mujeres embarazadas, los niños, niñas o bebés pues la maldad, nos muestran quienes matan, no distingue edades ni tiene bondad o lógica. Por ello en la segunda película vimos a Grindelwald matando un bebé porque este podría traerle problemas en un futuro.

Luego nos encontramos con la elección de quien dirigirá el futuro del Mundo Mágico y aquí es donde la situación se pone interesante, pues la película propone candidatos en campaña con sus seguidores, su publicidad, sus discursos y sus intenciones; además de una situación en donde el líder mágico actual debe tomar una decisión que se divide entre “lo fácil y lo correcto”, el hombre, nos enteraríamos luego, elige lo fácil al liberar a Grindelwald de todos sus acusaciones e investigaciones para que este pueda proponer su nombre como candidato. Algo que nadie esperaba, pues se nos ha dicho que los candidatos deben ser completamente intachables, casi perfectos, casi inmaculados, o al menos buenos ciudadanos.

En el año en que ocurre esta película se da el nacimiento de dos “Quilin”, animales fantásticos que se asemejan a ciervos y que en las primeras escenas nos hacen un atisbo a Bambi pues también matan a la madre de quien será el héroe finalmente. Estos seres son importantes para el universo pues, nos explican, tienen la capacidad de ver el futuro y reconocer la pureza de los corazones. Durante décadas el Mundo Mágico los ha usado para hacer la selección de sus representantes, es decir, no hay votaciones, basta con que el “Quilin” haga su marcha delante de los candidatos y a quien el animal encuentre digno, puro, transparente y merecedor de representar a una sociedad, este se detendrá y le hará una reverencia y todos sabrán que es el elegido o la elegida.  

Pues bien, al mejor estilo de la corrupción colombiana y conociendo la tradición, la ley y las historias, Grindelwald se adelanta y consigue uno de los Quilin, lo mata y luego con un hechizo lo revive para que al momento de realizar la marcha lo elija a él, sin embargo, gracias a que esa noche nacieron gemelos, nuestro protagonista Scamander puede salvar al otro “Quilin” y con la ayuda de Dumbledore lo cuidan hasta el día de las elecciones para que sea realmente este quien elija y así poner al descubierto las intenciones de Gellert, aunque este exprese: “Nunca he sido el enemigo, ni antes, ni ahora”.

Esta parte es un excelente guiño a la situación colombiana en donde tenemos candidatos que dicen ser “los del pueblo”, “los salvadores”, “los héroes” y que finalmente quedan en lo mismo de siempre. Aunque también están los otros candidatos que en su neutralidad nos venden la pulcritud, la tranquilidad y “lo debido”, fácil creerles, confiar y votar, pero al final todo queda también en intenciones individuales. Nos quedan quienes, se supone, son el cambio y esperan organizar la cotidianidad y darnos un nuevo país para vivir sabroso. Lastimosamente no tenemos un “Quilin” para que elija a nuestro próximo presidente pues estoy seguro que días antes aparecería muerto, con las botas al revés y un fusil. Nos queda simplemente reconocernos en la unidad de país y tomar, en este caso, la decisión menos peor.

El resto del guion, el amor, las relaciones y todo lo que nos encanta ver en las entregas del universo Rowling los espera en “Animales Fantásticos: Los Secretos de Dumbledore” que se encuentra en salas de cine desde el jueves 14 de abril. ¡Vayan a verla!

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